Un trébol algo místico

“La suerte es magnífica, pero casi todo en la vida es trabajo duro.” Iain Duncan Smith

 

El trébol de cuatro hojas. Uno de cada 10.000 presentan la mutación genética de las cuatro hojas. Aquí va una de las muchas tonterías que se pueden leer sobre algo tan natural:

… hay granjas en los Estados Unidos que se especializan en cultivar tréboles de cuatro folíolos, produciendo hasta 10.000 al día (envasados en plástico como encantos afortunados), alimentándolos con un ingrediente secreto genéticamente dirigido a las plantas para animar la aberración.

¿Aberración? Esta palabra se utiliza sin mayor trascendencia en biología.

Acción, comportamiento o producto que se aparta claramente de lo que se considera normal, natural, correcto o lícito.

Pues no sé. “Psché” (como dice Mortadelo). Sin ser yo ningún genio de la ciencia y en particular de la genética, ignorante y por eso atrevido, digo que de no ser por las aberraciones en las primeras células que poblaron la tierra, no hubieran habido tal variedad de especies hermanas.

La naturaleza siempre está probando nuevas posibilidades. Todo es cambio, mutación … y lo que funciona se queda, perfecciona y amplía y lo que no … pues no tiene éxito. Ahí está la cuestión. Con los humanos puede ser diferente gracias a la inteligencia.

TREBOL. TREBOL. TREBOL. TREBOL DE CUATRO HOJAS. Ese era el tema. Sui, sui, sui.

Pues qué me pasa.

Hace muchos años tuve ocurrencia y oportunidad de buscar ese trébol que daba suerte en la finca de trabajo de mi cuñado.

En un área no muy extensa, empleando más tiempo del que muchos considerarían soportable, encontré la famosa hierba con 4 folíolos. F-O-L-I-O-L-O-S. Folíolos. Jé, qué bonita palabra.

Entré en la casa y fui a la cocina, donde se hacía la vida social. Allí estaban junto a la mesa camilla mi suegro con el periódico y mi cuñado fumando. Ni que decir tiene que para mi era preferible el salón. Sofá para mi solo, “latere quietem” y moscas, también para mi.

-¡He encontrado un trébol de 4 hojas! – Lo puse junto a mi cara. Detrás de un trébol especial que daba vueltas había una sonrisa también singular. Miraron. No se inmutaron. Mi cuñado sacudió la ceniza que crecía en el extremo de su cigarro Ducados, olor apestoso. Mi suegro bajó la mirada hacia el periódico y encogiendo los hombros dijo:

-Esos se encuentran a patadas ahí fuera.

-De estos no. Tiene cuatro hojas. Mira. – Se lo acerqué para que lo viera, ya sin sonrisa, como una persona normal, no sé, creo. La gente no siempre entiende lo que digo, pero creo que esto no … en fin. Lo miró por encima de sus gafas de cercanías (ahora caigo que no lo vio) y añadió entre divertido y alterado para que se lo quitara de delante de una vez:

-¡Que sí! ¡!Que ya lo sé! ¡Que de esos hay todos los que quieras! – Mi cuñado ya tuvo que intervenir y se puso a discutir con su padre, momento que utilicé para evadirme al salón. A este hombre, al padre, siempre le he querido un montón y más, si cabe, en momentos así.

Khalil Gibrán. “El loco” y “El profeta”. Esos libros lo llevé para tener algo que leer y pensar en lo leído. Me gustan las verdades profundas o creer por lo menos que son verdades intensas e importantes. Las más importantes de la vida. A veces con estas lecturas pequeñas te das cuenta de tus propios errores.

En el libro, “El loco” concretamente, página 103, “Una brizna de hierba”, metí ese trébol. Dice:

Una brizna de hierba dijo a una hoja caída de un árbol en otoño:

-¡Cuánto ruido haces al caer! Espantas todos mis sueños de invierno. – La hoja replicó indignada:

-¡Tú, nacida en lo bajo y habitante de lo bajo, eres insignificante e incapaz de cantar! ¡Tú no vives en las alturas y no puedes reconocer el sonido de una canción!  

La hoja de otoño cayó en tierra y se durmió. Y cuando llegó la primavera despertó nuevamente de su sueño y era una brizna de hierba.

Y cuando llegó el otoño, y fue presa de su sueño invernal, flotando en el aire empezaron a caerle las hojas encima. Murmuró para sí misma:

-¡Oh, estas hojas de otoño! ¡Hacen tanto ruido! ¡Espantan todos mis sueños de invierno!

Vale. No sé si alcanzo a entenderlo. Pero quiero pensar que somos un ser Total que necesita cada unidad para que esa suma sea más valiosa que grande. Que nos debemos unos a los otros.

Ya. Filosofía barata de entreactos: STOP. ¿A qué viene entonces el trébol?

El trébol de cuatro folíolos está ahí entre los demás. Solo quiere hacer su vida con ellos. No busca ser descubierto ni diagnosticado como aberración genética. Quiere saber porqué siente el sol, el agua y la brisa con una energía, un sabor y una fuerza inusitada que le llena desde la raíz cubriendo cada célula de un entusiasmo capaz de colapsar su ser en ocasiones. No pide más y sin embargo quiere entregarse por completo.

¿Porqué yo veo un trébol así entre cientos distintos? Se me da especialmente bien ubicar a Wally en cualquier escenario pero esto es como buscar a Wally sonriendo en un dibujo donde todos fueran réplicas suyas independientes y con gesto serio.

Puesto que los cupones de la O.N.C.E. que compré no me volvieron millonario sé que no soy afortunado por ese trébol de cuatro folíolos sino por la capacidad de hallarlo.

Seamos amables con quienes nos rodean porque es una suerte poder conocernos, aceptar nuestros defectos y recibir a cambio quizá, un gramo de felicidad.

 

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Corre sin parar ¡huye!

“El pesar y la pobreza purifican el corazón del hombre, aunque nuestras mentes débiles no ven nada de valor en el universo, salvo la comodidad y la felicidad.” Khalil Gibran


Portada del libro “Intemperie” de Javi Rey basado en la novela de Jesús Carrasco

¡Huye! ¡Corre sin parar!

Encontré esta portada en una novela gráfica.

Eres un cobarde. Siempre estás huyendo. 

¡Pero de la mili no te vas a librar!

¡Ya verás cuando tu sargento te diga…!

Descansa en paz, padre. Me libré del servicio militar, pero sí, huyo. Corro sin parar.

Me detengo para comer. Recuperar el aliento y … respirar. Eso si que es obligatorio.

Me detengo para pensar. Triste.

Después de algunos años recibiendo la etiqueta de autista en diferentes formatos, decidí participar en un estudio realizado por profesionales en T.E.A. y he sido diagnosticado con cierto grado de autismo. Ninguna sensación. Pensar.

Mi esposa dice que aprendí el guión autista y lo sigo a la perfección. Soy un actor magnífico. Pido perdón a todos si de veras he fingido ser autista. No merezco perdón. Lo siento. Dolor.

Este diagnóstico es como poner la señal de “Peligro curvas” al principio de un camino sin vuelta cuando ya lo has recorrido.

Y piensas. Del único camino importante.

Desconfío si creer en este diagnóstico a pesar de la cantidad de evidencias liberadas del baúl de las incógnitas que ahora deambulan como zombies por mi cerebro pidiendo un remedio que no existe.

Aún no sé si tengo que reaccionar y buscar ayuda o dejarlo estar. Dolor. Pensar duele.

Distraerse. Cómic.

Cuando encontré esta portada me vi escapando de nuevo. Imaginé un chico que huía de abusos sexuales supuestos, diferencias, desilusiones, vejaciones y golpes. Diferencias evidentes para todos menos para mí y que yo jamás podría disimular al 100×100 (10.000). Aunque parezca imposible, tener un hijo diferente puede asumirse como un regalo de Dios o como una maldición no merecida. Todo depende de los valores humanos de cada persona. Y si un hijo corre todo el tiempo, ya sea hacia dentro o lejos de todos nosotros, debemos preguntarnos si hemos hecho todo lo posible por ayudarle y tranquilizarle. Para que nos deje entrar en su refugio. Para que venga sin miedo hacia nosotros.

No sé si es extraño temer más la amenaza del puño y la cara inyectada en ira de un padre que el dolor de un cuerpo golpeado. Actualmente prefiero lo segundo.

Estoy tan convencido de que el cuerpo se queja de forma pasajera por sus magulladuras como de que el tormento puede arraigar en la mente corroyendo día a día nuestro ser.

Qué curiosas coincidencias tiene la vida.

Cómo entre los cientos de comics que he pasado por encima me voy a detener sobre este decidido a robar su imagen para inventar un cuento que ya estaba escrito de forma similar en su interior.

Huyo de un ser perverso con cara demoníaca. Hablo de la amenaza violenta que fluye sigilosa bajo la piel de algunos hombres. Soy incapaz de detectarla bajo las mujeres y me convenzo equivocado de que en ellas no se encuentra. Ellos siempre tratan de hacer valer su fuerza y me ven como una piltrafa con plumas. Bloquean mi paso deliberadamente con sus cuerpos musculados (a veces con hormonas, puaj). Tratan de hacer valer su altura o corpulencia a una distancia donde distingues su olor, su vena de mala saña y la extrema agresividad verbal que apesta su boca y enloquece sus cerebros crudos.

¿Qué puedo hacer? ¿Esconderme? Pues me aparto, no acudo. La huida de la hiena. El deslizarse siseando una serpiente sibilina. El loco aullido de una bestia macabra con los atavismos más primitivos: matar o ser muerto. Un frenesí mental que debo sujetar fuerte antes de que me empuje fuera del círculo de las personas equilibradas y cabales.

¡Cómo se entretienen conmigo! Estar inclinado es barra libre para jugar cogiéndome por las caderas y fingir que me poseen ¡¡UH UH UHH!! como los bonobos, risas, “de buen rollo hago que te follo”.

Cogen mi brazo con fuerza y solo encuentran hueso, me empujan, me insultan con supuesta gracia y a pesar de todo … ¿¿¡¡me quieren!!?? No lo entiendo. (hay amores que matan). Yo también les quiero. Nadie es perfecto. Me engañan una vez. Al día siguiente otra vez más mientras ríen. Y otra … me miran con superioridad esperando el rasgo que delate mi estupidez silenciosa … si. Hay que ser mala persona para disfrutar de algo así. Habría que enfrentarse y contestar. O rebanarles el cuello directamente y reír mientras corren de acá para allá poniéndolo todo perdido como en un matadero. Eso nunca. Demasiado premio liberarlos de sus cárceles invisibles de deseo, envidia, rencor e insatisfacción.

Pero así es como se guisa en la olla a presión y mi odio pide un plato lleno de venganza mientras yo le sirvo siempre un vaso de agua fresca. Dicen que ayuda a tragar.

¿Donde quiero llegar? No tengo agilidad para reconocer siempre en los demás la forma de esos comportamientos y menos aún el fondo por lo que no puedo responder a tiempo ni con proporción. Prefiero callar e ignorar el momento que excederme y equivocarme. Ya me excedí. Ya me equivoqué. Dicen que me enfado con quien no debo y callo cuando no debo. Puto mundo de incomprensible mierda. Putos hombres. Odio. Agua.

Insistentes. Exigen que me porte como un hombre, de forma masculina.

Que mi edad sea fiel reflejo de mis actos. ¿Dónde se aprende eso? ¿Se aprende?

Alguien en posición de poder me dice en la cara, riendo, de buen rollo (no siempre), que tratar conmigo sirve de aprendizaje para manejar la situación con otros tarados aunque estén peor que yo porque seguimos un patrón. Sigo el rollo de entender la broma cuando en realidad me molesta mucho. Esto no es quejarse. Cuando no ponemos remedio todos encontramos finalmente lo que merecemos.

Lo he pensado en casa. En frío. Dolor.

Me he sentido muy triste: como el mierda que huía siempre, ¿verdad papá?

Pero personas así no son mejores que yo. Varones que babean cuando a su lado hay una mujer agradable y hablan mal de su compañera. Tipos que no dudan en cachondearse de los menos listos y ante la inteligencia ajena son ciegos. Machos para los que la hombría es decir que se follaría a esta y a aquella la pondría mirando a Cuenca. Viriles al comer y beber, fumar o escupir y pisar sin respetar nada ni a nadie. Hombres que ríen entre las lágrimas de su madre al morir el perro familiar. Que ríen he dicho, preguntándose si alguno de ellos acarició acaso alguna vez al animal. Y ríen a grito pelado. Risas de barbarie y cromañón.

Huyo de personas así porque no son mejores que yo, padre.

¿-&%$3″fff? ¡#grrfot%6″$! (-) [~] F-u-e-r-a. VETE.

Si no vas a ayudar, vete. ¿Ayudaste alguna vez? Márchate.

No puedo ser como ellos. No quiero. Aunque no pueda proteger mi piel mientras sus miradas o comentarios me invaden. Por más capas que lleve ellos siempre arrancarán mi ropa sin tocarme.

“Quítate la ropa. Quiero ver tu cuerpo. Yo no tengo malicia. No pasa nada. Te mostraré mi cuerpo. Somos hombres. Soy como tú. Ven. ¿Lo ves? Tócalo. No temas. Yo soy fuerte y cuidaré de ti, pero has de obedecer. Date la vuelta.” No. Claro que no fue así. Es solo el mensaje oculto.

Los hombres demuestran su poder con dinero, con la fuerza o belleza de sus cuerpos. Se posicionan entre ellas como líderes con garantías genéticas o económicas seguras. ¿Si? ¿Seguras?

¡¡ PFFFFF !! menuda mamarrachada propia de primates y antiguos esquemas humanos. En fin. Allá cada cual.

Tú corre chico, corre. Pero hazlo de noche para que nadie te vea llegar a lo más alto. Es mejor. Las estrellas esperan y nadie debe ver que las alcanzas. Nadie debe saber que en tus sueños todo es posible. No existe motivo para explicarlo ni quien pueda comprenderlo.

¿Qué es esto? ¿A vueltas con la religión? Pues mira:

En tu ascenso quizá veas una imagen de Cristo con las tres potencias del alma que por suerte no te faltan: el entendimiento, la voluntad y la memoria. Por tanto entenderás que no has de pedir ayuda, que debes tener fuerte voluntad de seguir y recordar que estás solo en este camino.


Ucz się ucz, bo nauka to do potęgi klucz.

Huye por lo tanto con la idea de que vas.

Marcha entonces sabiendo que no es huir puesto que no hay forma de poder escapar.

Así llegarás donde sin duda todo se habrá de olvidar.

Mi vida transcurre ya de prestado.

He muerto ahogado en el pasado, atropellado en el presente y, cuando la muerte llegue mañana, volverá por fin otra vida a conocerme.

Pero piénsalo dice Rocío: “Querer huir no arregla nada. Por muy lejos que se vaya, por largo tiempo que se emplee en ello, eso no limpia, no sana, no logra que uno encuentre su sitio, su vida, su verdad, su misión …”

Mientras tanto aparta tus lágrimas infantes del feroz aliento.

Ya verás, ya.

Verás cómo vuelve el agua a perfilar esa mirada limpia.

Tú retorna al agua que tanto te tranquiliza y bébete esos cielos como sólo tú sabes amarlos.

Vuelve al calor enrollado de tu manta junto al perro que nada pide lejos de tu compañía.

Del amor que disfrutas recoge su cosecha y reparte generoso la fuerza de su alimento.

Deja que el agua hable gota a gota por los capilares de la primera lluvia fina.

Abre tus brazos al viento y espera la llegada de La Gran Tormenta que cerrará última tus heridas.

No todo el mundo puede comprender el amor por la naturaleza, por los animales.

Extraordinaria oferta en el super

 

Llegaba al portal de mi casa y, colgando del brazo, la piedra de 10 kilos que mi hija suele llevar en su mochila. La dejé a mis pies para sacar la llave y abrir la puerta. Dentro, junto al ascensor, vi a mi vecino de la letra “D”, hacerse el Despistado volviéndose de lado y aprovechó mi demora en abrir para meterse en el ascensor y subir él solito, tan a gusto. Aproveché el rato que tarda el ascensor en regresar para sacar del buzón mi cuota de publicidad y la que corresponde a mi vecino del segundo “A”, Aficionado también a promocionar la suciedad en el portal “…para que no se queden sin trabajo los que limpian, JAJAJAJA” (textual).

 

Durante la comida, mi esposa comenta una escena de autobús. Cuenta que un chico, con algún problema psic, está sentado junto al conductor en el primer asiento. Entonces entra un hombre mayor que camina despacio y con mucho esfuerzo y le pide a este joven si puede dejarle el asiento, y aunque le explica el motivo, el otro replica: “Hay mucho autobús, busca otro sitio“. La puerta del bus se cierra y, una mujer desmanganillada, con un brazo por pierna, el bolso arrastrado como si fuera un juguete infantil y el abrigo cayendo por debajo de los hombros, suplica al conductor que abra la puerta alzando el brazo que aún permanece en su sitio. El conductor no duda, los dos metros que ha avanzado no son el problema; el semáforo se ha puesto naranja y está junto a la parada. Y va mal de tiempo. La mujer desespera, quieta por un momento y cada vez más pequeña, mientras se aleja el bus, empieza a arreglarse el abrigo, su bolso y se resigna a la espera del próximo de la línea 4, que son 20 minutos.

Al marchar al trabajo por la tarde, encontré otra vez colillas sobre mi coche. Mis vecinos del segundo “B”, salen a fumar a la galería para que su hija no respire humo. Eso es correcto, pero han tapado el enrejado de la galería con un gran plástico como el que traía mi colchón y le han hecho un agujero. Meten allí la mano y tienen a Bien tirar las colillas sobre cualquier coche que esté en la zona donde caen. Y no entiendo como en un espacio cerrado que es algo mayor que un metro cuadrado se puede fumar. (Pero si muchos lo hacen en el ascensor…) ¿Será tan complicado sacarse un cenicero?

De camino en coche a la empresa, hay un paso de cebra junto a la zona monumental y un joven esperaba que alguna de las personas de los vehículos le permitiéramos cruzar. Había mucho tráfico. Yo tampoco me detuve y al instante me sentí mal por ser otro borrego que conduce en fila india. Al llegar, aparqué junto a la farmacia en zona de carga y descarga, y la vecina farmacéutica, con su bata blanca, estaba colocando la nota informativa para los turnos de guardia. Me adelanté como siempre al decirle “Buenas tardes” y me contestó incluso de buena gana, pero aún recuerdo lo tonto que me sentí al principio, las veces que no me respondía.

Al salir del trabajo, me acerqué al supermercado para reponer algunos alimentos de nuestra despensa (y de paso coger alguna chuchería ¿o es al revés?). Había muy poca gente. Desde que abrieron cerca otro Mercadona, el Eroski se ha quedado algo desierto. Me pasé por el pasillo de las conservas a coger una lata de mejillones en salsa vieira, y me encontré una oferta realmente extraña:

…………….“AMABILIDAD EN CONSERVA” 1 x 2

Y el precio era 1.25 euros. Pensé que se trataría de algún producto nuevo bajo una de esas campañas publicitarias extrañas, donde buscan captar la atención del público dejándolo extrañado y con ganas de entender, de preguntar y finalmente probar. Cogí una de las latas (no sin antes mirar al rededor buscando espejos con cámaras ocultas) y me puse a leer. Lo que me llamó intrigó primero fue su ligereza. Parecía estar vacía. Sobre el fabricante decía: “Conservas del M.A.”, Parcela 8 del Polígono Industrial “Los olivos”, Getafe, Madrid. ¿Del M.A.R. mal impreso? ¿Del Mar Atlántico confundido por océano? A saber.

Coloqué dos latas junto a la bolsa de fritos sobre el chocolate, que a su vez estaban sobre un brik de leche y a su vez estaba sobre una caja de cereales (si, soy de los que no necesitan cestas y prefieren hacer equilibrios). La joven cajera (Isabel Pérez “colaboradora”, según se leía en su identificación) dijo “buenaaas” al hombre que estaba antes que yo, pero él buscaba en su cartera la tarjeta Travel y no contestó. Al terminar, Isabel le dió las gracias, pero tampoco contestó y como si todo fuera normal, me saludó, respondí (me miró brevemente) y empezó a pasar mis productos. A continuación me mostró una de las latas de “amabilidad en conserva” y dijo:

-Estas latas son oferta 1×2 ¿se ha fijado?.

-Sí, ya lo he visto, por eso he cogido dos. -dije al tiempo que me empezaron a subir los vapores, ese calorcillo en la cara cuando creo que algo se me escapa.

-No, señor, creo que no lo ha entendido. – ¿Señor? ¿Ya soy un señor-mayor? ¡Dita sea! ¿Se habrá fijado en mi calvilla de fraile?

-¿Qué pasa, no son dos por una? -¿Será visible mi docena de canas entre veteadas? ¡Si son como una señal que indican “jamón del bueno”!

-No, mire, la oferta es que paga dos y se lleva una, por eso le informo. Es que nos está pasando que la gente entiende mal el cartel.- y me miraba condescendientemente, mientras detrás, una señora resoplaba y hablaba por lo bajo con su amiga, hermana, o lo que demonios fuera.

-Ah, bueno, pues… -Esto desconcierta a cualquiera, ¿no? Y al ver que me quedé cloquis, añadió

-Si le parece, puede usted llevar una y le sale a 1.25×2, 2.50 euros. Como usted lo vea. -Vi que movía adelante su cabeza estirando el cuello mientras abría más los ojos, tratando de succionar una respuesta de mí.

-Pues me llevo una, entonces.-“Qué cosas, he caído como un lelo” pensé.

Isabel me dio las gracias junto con la vuelta y tampoco respondí, como el tarugo que estaba antes que yo, pero conste que me distrajo la señora de atrás al decir “Anda que…“.

Llegué a casa con la compra pero antes guardé la lata especial en un bolsillo, para que no la viera mi esposa. Después de colocar cada cosa en su armario, me puse a abrir la latita. Quité el abrefácil y vi que estaba vacía. (¿Qué esperabas, el genio de la lámpara por dos cincuenta?) No olía a nada pero al fijarme mejor, vi que sí que había algo. En el fondo habían pegado un espejo en el que pude ver mi gesto desconcertado. Luego me entró la risa y la vi allí reflejada, pero decidí que al día siguiente llamaría a la fábrica para pedir explicaciones.

Y al día siguiente llamé. Una voz de señorita contestó la llamada:

-Conservas del Más Allá, buenos días, dígame. -¿del más allá? me quedé mudo- ¿Hola, dígame?

-Hola, verá usted, ayer compré una de sus latas de “amabilidad en conserva”, y me preguntaba qué clase de broma es esta.

-Bueno, yo le explico, ¿cómo se llama usted?

-Me llamo Fernando -mentira, no me daba la gana decir mi nombre.

-Mire, Fernando, yo me llamo Belisa Crepusculario y soy la propietaria.

-Mucho gusto

-El gusto es mío, y no se trata de ninguna broma. Lo que usted ha adquirido es nuestro primer producto, una idea única y exclusiva ¿No está conforme con el resultado?

-A ver, es que la lata estaba vacía, había solo un espejo.

-Bueno, entonces todo está correcto.

-¿Quiere decir entonces que la amabilidad es un espejismo?

-Le explico, escuche atentamente: la gente se guarda su amabilidad, la reservan para mejores ocasiones, siempre para un día que nunca llega y para una persona que se la merezca. Toda esa amabilidad que no utilizan, les acompaña hasta que dejan de existir y nosotros nos limitamos a digamos… “pescarla” al paso de todas esas personas que muestran malos modos. Como se podrá imaginar, abunda la materia prima. Pero nosotros solo sabemos que la lata contiene amabilidad y si usted encontró un espejo, eso no quiere decir que dentro hubiera un espejo: es su forma de entender la amabilidad. Probablemente, usted quiere tratar a los demás de la misma forma que le gusta que hagan con usted.

-Ya, bueno. Mmmm, tengo que pensarlo (esto es surrealista)
-Tenga en cuenta que lo del espejo era solo un ejemplo, usted sabrá, no sé si me entiende.
-Más o menos, más o menos.
-Bien, ¿se le ofrece algo más, Fernando?
-No, no, nada más. Gracias Belisa.
-De nada

-Hasta otra.

-Adiós, señor Fernando, que a usted le vaya bien. -Dios, ¡qué manía de llamarme señor!

Volví a coger la lata, y aunque al mirar dentro no había ningún espejo, pude sentir mi sonrisa y creo que mereció la pena comprar aquella lata de conservas y mi corta conversación con la señorita Crepusculario. Todavía no sé de qué me suena este nombre…. En fin.

El camaleón y la luciérnaga

 

¿Nadie os ha contado este cuento? ¿No? ¿Nadie, nadie, pero que nadie, nadie?¡¡Uyyyyy, uyuyuyyyyyy pero buenooooo!! Eso no puede ser.Yo os lo voy a contar:

Allá lejos, tanto que te mareas en el viaje, está el continente de Madagascar que es como una isla enorme más grande que España. Allí vivía Luciferina, la luciérnaga azul más hermosa de todas. Su luz era de color ambar pero la decían azul porque siempre llevaba un antifaz y una capa azules. También allí vivía Pardalín: un camaleón pantera más feo que Picio según cuentan las malas lenguas.

Pero la gente cuando cuenta inventa hasta que revienta y creo que no hay criatura fea.

¿Y a ti? ¿Te parecen guapos los camaleones? Pues da igual lo que te parezca. Para saber si un caramelo te gusta tienes que probarlo y poner el envoltorio con la basura para reciclar.

Pues esta pequeña historia sucedió una noche oscura de Agosto en la que el cielo tenía abierta su ventana a las estrellas. Debía ser difícil fijarse en el pequeño camaleón inmóvil y camuflado sobre una rama cerca del río. Para Pardalín era peligroso trabajar de noche y prefería descansar. Quizá tú y también quizá yo seamos flores de las que se abren al anochecer agradeciendo su tranquilidad mientras las otras se cierran a la espera del sol cegador que vendrá con el siguiente día bullicioso.

Luciferina, nuestra luciérnaga de paso, revoloteaba por un cañaveral. Se había perdido en aquel lugar y pensó en aterrizar en lo más alto de alguna rama cercana a la orilla para orientarse.

FLIP-FLAP detuvo sus alas y las escondió bajo la capota azul. Posada ya en ese palo canela con flores nocturnas*, dijo en voz alta:

-¡Qué bonito es el mundo! – Y nuestro camaleón camuflado en trasparente, dormido e inconsciente, desde una rama cercana de canela hermana, respondió con voz rasposa:

-¿Quién se atreve a despertarme? ¿Quién a estas horas grita y se desgañita? – Pero luciferina nada vio y  nada contestó. Se quedó quieta mirando el cielo y …

-¡NOCHE ESTRELLADA, PRECIOSO TAPIZ MÁGICO, DIME DONDE ESTOY!

-¡MALDITA SEA! ¿SE PUEDE SABER PORQUÉ CHILLAS? – Gritó a su vez Pardalín retirando el camuflaje de su cola enroscada. Entonces fue cuando ella dijo:

-¡Oh! ¡Perdón! Pero … ¿Qué tu eres que molesta oigo? ¿Una ensaimada parlante? ¿Una caracola sin caracol? ¿Una ciempiés sin zapatos? ¿Una serpiente hecha un lío? ¿Qué tú? ¿Qué tú? ¿Qué tu eres?

-¡Por favor niña! ¡Calle usted de una vez! ¿Que qué yo? Mi caracola ves ¿Y qué tú qué? ¿Eh? ¡A tú tampoco se ve! – Pardalín hacía burla por la forma de hablar y entonces la luciérnaga CLIC-CLAC  con luz de su culete los colores despertó.

-¡Ah! Ya te veo. Mmmmm, eres una Luciérnagaaaa. – Y la flor detrás de ella dijo:

-¡APAGA LUCIÉRNAGA, APAGA QUE TE TRAGA!

Asustada Luci apagó, avanzó unos pasos y justo por detrás de ella pasó la lengua pegamentosa del camaleón.

-¡Oh! ¿Comerme quieres? … ¿Tú que me conoces sin conocerte yo?… ¿después de confiarte mi luz de plenilunio negro?

-¡Bah! Qué niña más exagerada y asustadiza. Sólo quería ayudarte y guiarte.

-¿Ayudarás a me… mi? ¿Serás mi guía en esta laguna nocturna de luna lobuna?

-Válgame el cielo. – Los ojos de don Pardal camaleón empezaron a girar acrobáticamente en sentidos opuestos y murmurando por lo bajo dijo

-(Qué cursi es. Lo mismo me produce alergia esta niña parlanchina pero me la pienso de comer) Pues claro que te guiaré … si tengo el corazón repleto de amor… anda, chisca con chispa. – Y como Luci era una ingenua, CLIC-CLAC encendió el pompis alumbrando de nuevo al rededor.

-¡CUIDADO! ¡QUE EL EMBOZADO TE DARÁ UN BOCADO! – Esta vez, los gritos provenían de la flor delante de ella.

Asustada de nuevo, Luci apagó, avanzó unos pasos y justo por detrás de ella pasó la lengua auto adhesiva del camaleón.

-Oye, chica, así no te puedo ayudar. No haces más que apagar y moverte y no puedo comerte, ¡Uy! quiero decir … ¡COGERTE! de la manita, ya sabes.

-¡Jo! Estas flores dicen lo que tú confundes y … ¡mi pandero limonero fundes!

-¡BRRRR! No te fies de esas flores raras. A estas horas todas duermen. Anda, pon tu preciosa luz, miedosa Luci. Deja que te vea y esta vez no apagues por mucho que griten.

-¿Si? ¿Enciendo-la? ¿luz-y-luz-quierez-tuz-en-tu-quietuz?

-(Mamma mía) Si, bonita, si. Quiero-luz-mariluz.

-Alejada estoy caracol pero encenderé mi foco si te acercas. Prometo no apagar aunque de chillar se queden calvas.

-(je, je, jeeeee, ya es mía, ñam, ñam, hay cena a luz de una vela)

Pardalín dió unos pasos y … ¡CHOF-CATACHOF! cayó al agua desde el borde de su rama cuando CLIC-CLAC la luz llegó.

No se veía ni rastro de Pardalín así que la niña luciérnaga llamó:

-¡CARACOL! ¡CARACOL! ¡SACA TUS CUERNOS AL SOL!

Pero nadie respondió. Entonces pensó y llamó de nuevo:

-¡CARACOLA! ¡ENSAIMADA! ¡CIEMPIÉS! ¡SERPIENTE! – y la flor de abajo dijo

-Pero niña. Eso que veías era la cola de un camaleón camuflado. -y la flor de arriba dijo

-Estaba en el borde de su rama. Le has hecho avanzar y se ha caído al agua. – y las dos flores gritaron

-¡Se ha ahogado! ¡Has sido muy lista!

Pero … ¿cómo reaccionó Luciferina?

-¡Nooo, noooo, yo no quería que se ahogaraaaaa!, ¡buaaaa! ¡buaaaaa! – Sacó sus alas, FLAP-FLIP despegó y se fue así, llorando desconsoladamente, dibujando garabatos con un vuelo errático.

Las flores vieron alejarse aquella bombilla amarilla que creyeron pilla sin entender nada de lo que había pasado.

– ¡Buaaaaa! ¡Buaaaa!

Y su llanto siguió hasta confundirse con las demás estrellas de aquella noche triste y negra donde la inocencia fue más fuerte que la maldad y la ciencia.

Desde entonces, algunos lugareños cuentan confundidos entre las Perseidas a alguna luciérnaga inocente que vuela de noche cerca de la fecha en que se recuerda la muerte del mártir San Lorenzo el 10 de agosto, quemado vivo en una parrilla de hierro. Lorenzo al parecer, en medio del sufrimiento gritó:

“¡DADME LA VUELTA, QUE POR ESTE LADO YA ESTOY HECHO!”

Un punto de humor incinerante a favor de un santo interesante.

*Las flores Mirabilis Jalapa permanecen abiertas hasta altas horas de la madrugada.

Aunque este pequeño cuento se evaporará como todo quiero dedicarlo, aunque su valor sea insignificante, a mi querida esposa. Ella es la única persona verdadera que me ha querido desde el primer día, con todas las dificultades, con cada bandazo y entre silencios insufribles. Me conoció un caluroso mes de hace mil años y no la pude ver porque muchas veces estoy ciego. En este mundo que mi pulso regularmente ha dibujado solitario ella ha sido todo el color y la luz. Gracias. Mira qué preciosidad de canción. Me identifico con ella:

Una canción libre

Una de mis fotos habituales. Mirar hacia arriba en busca del sol y sentir mi fragilidad. Entre las hojas a veces surge la luz pero incluso cuando se oculta es visible en la vida misma de las hojas. Esa que los amigos atesoran con cariño para entregarla sin dudar.

Mi cuerpo me chilla sus males constantes emitiendo dolor desde todas partes. No me quejo mucho. No sirve para nada. Si no te impide vivir, te acostumbras pero hay días que la tristeza hace coalición y gobiernan en mayoría. Madre mía, todavía aparece algún político llorando por aquí.

Autodestrucción.

Puede que tristeza se sume a miedos y con el hastío termine por destruir algún día este blog pero es un nexo compartido y eso me anima a no hacerlo. Ahí llega mi aliada. Y mi voz es otra más:

Yo quiero entender este mundo y no puedo. Observo a las personas. Quiero que se amen y respeten.

En el bus, donde tanto me cuesta sentir algo positivo, una mujer menuda acude con su hijo. A veces con un bebé también. Siempre lleva una sonrisa. Todavía no la he visto una sola vez seria o sin su alegría. La regala a cuantos la quieran ver. Te saluda sonriendo sin conocerte. Achucha al niño, precioso, rubio, alegre y él, agobiado, la aparta un poco. Su madre libera el abrazo y amplía su gesto. A veces los padres/madres amamos con una fuerza difícil de controlar.

Si alguien lee esto y padece diabetes, que vaya a otra parte no siendo sufra un coma diabético:

Matt Damon es Paul Safranek en “Un mundo a lo grande”

Las personas miniaturizadas se vuelven ricas y no necesitan trabajar. Viven en un mundo casi paradisíaco. Pero también existe la pobreza. Paul entrega alimento diario a un anciano desahuciado y éste responde: “Gracias, Paul.” Paul lo deja comiendo y se marcha. De pronto para y se da media vuelta. Lo ve comer durante unos segundos. Este hombre a quien todo sale mal por fin comprende, comparte, siente, ama con amor: comprende que al compartir siente amor de verdad y eso es lo que produce auténtica felicidad, no la abundancia o una vida ociosa.

Cuántos pequeños gestos* nos ayudan a ser humanos. Son como pequeñas herramientas de las que todos disponemos, sepamos o no usarlas. En esta película de ficción donde hay que esforzarse en no detectar imposibles contradicciones en todos los aspectos además de los físicos / químicos / cuánticos / naturales continuamente, dejando todo eso a un lado digo, está la clásica película donde las personas buenas hacen contraste con las que no quieren serlo sin tan siquiera intentarlo.

Observo a las personas ¿como todos? incluso circulando con el vehículo por un pueblo. Quiero imaginar que en los pueblos la gente es más … sencilla, buena, pero no. Son iguales. Y ayer vi un hombre joven hablando por teléfono. Vestía “chándal” y se cogía innecesariamente los genitales por dentro del pantalón con la mano libre inmóvil. Pero incluso dentro de esa burda carencia de formación hay cabida para las buenas gentes. Todo el mundo se tira pedos. Otra cosa es disfrutar y recrearse ante los demás con cosas naturales que no dan tanto de sí.

¿Prefieres el egoísmo y ganar más o la generosidad y darlo todo? Y no hablo de dinero o bienes.

La vida dispone ante nosotros las oportunidades para cumplir como ser humano limpio ( sano ) y unos aceptan y responden veraces sabiéndose adelantados a los mendaces: anteponiendo el bienestar del propio corazón poniéndolo en el suelo para que los demás pisen blando* porque es la forma suprema de ofrecer el amor. Si. Puede que suene mal, a carácter pusilánime. Otros no dudarán en aprovechar para saltar y brincar con botas de clavos embarradas porque así es también la naturaleza humana cuando no está correctamente formada. Por eso hay que saber cómo, donde, cuando, cuánto y sobre todo ante quién.

Formación y el insuperable amor a la verdad.

Dos materiales básicos para componer personas de un alma tan sana que se refleja en sus rostros.

¿Porqué es tan difícil ser sanos y limpios con los demás?

¿Es por conseguir una pizca de poder, dinero, fama o momentos de lujuria?

¿Por liberar el odio, la superioridad del saber o ignorar la propia ignorancia … ?

En un mundo que ya no nos quiere … busco entender su gente y no puedo. Yo trato de observarlos.

La imagen se ofrece límpida como dice esta canción, pero los ojos velados por dolor, el llanto, por los fantasmas del pasado, me impiden verla.

Aunque la verdad se ofrezca desnuda no estoy preparado para comprenderla.

Il mio canto libero – Lucio Battisti

In un mondo che

non ci vuole più

il mio canto libero sei tu

E l’immensità

si apre intorno a noi

al di là del limite degli occhi tuoi.

Nasce il sentimento

nasce in mezzo al pianto

e s’innalza altissimo e va.

E vola sulle accuse della gente

a tutti i suoi retaggi indifferente

sorretto da un anelito d’amore,

di vero amore.

In un mondo che / Pietre un giorno case

prigioniero è / ricoperte dalle rose selvatiche

respiriamo liberi io e te / rivivono, ci chiamano.

E la verità / Boschi abbandonati

si offre nuda a noi / e perciò sopravvissuti vergini

e limpida è l’immagine / si aprono

ormai / ci abbracciano.

Nuove sensazioni

giovani emozioni

si esprimono purissime

in noi.

La veste dei fantasmi del passato

cadendo lascia il quadro immacolato

e s’alza un vento tiepido d’amore,

di vero amore

e riscopro te.

Dolce compagna che

non sai dove andare ma sai

che ovunque andrai

al fianco tuo mi avrai,

se tu lo vuoi.

Pietre un giorno case
ricoperte dalle rose selvatiche
rivivono,
ci chiamano.
Boschi abbandonati
e perciò sopravvissuti vergini
si aprono,
ci abbracciano.

In un mondo che

prigioniero è

respiriamo liberi

io e te.

E la verità

si offre nuda a noi

e limpida è l’immagine

ormai.

Nuove sensazioni

giovani emozioni

si esprimono purissime

in noi.

La veste dei fantasmi del passato

cadendo lascia il quadro immacolato

e s’alza un vento tiepido d’amore

di vero amore

e riscopro te

Mi canto libre – Lucio Battisti

En un mundo que

ya no nos quiere

mi canto libre eres tú.

Y la inmensidad

se abre a nuestro alrededor

más allá del límite de tus ojos.

Nace el sentimiento

nace en medio del llanto

y se eleva altísimo y va.

Y vuela sobre las acusaciones de la gente

a todos sus legados indiferente

sostenido por un anhelo de amor,

de verdadero amor.

En un mundo que / Piedras un día casas

prisionero es / recubiertas de rosas silvestres

respiramos libres tú y yo / reviven, nos llaman.

Y la verdad / Bosques abandonados

se ofrece desnuda a nosotros / y por eso sobrevividos vírgenes

y límpida es la imagen / se abren

ahora ya / nos abrazan.

Nuevas sensaciones,

jóvenes emociones

se expresan purísimas

en nosotros.

El traje de los fantasmas del pasado

cayendo deja el cuadro inmaculado

y se alza un viento tibio de amor

de verdadero amor,

y te descubro otra vez.

Dulce compañera que

no sabes adónde ir pero sabes

que adondequiera que vayas

me tendrás a tu lado,

si tú lo quieres.

Piedras un día casas
recubiertas de rosas silvestres
reviven,
nos llaman.
Bosques abandonados
y por eso sobrevividos vírgenes
se abren,
nos abrazan.

En un mundo que

prisionero es

respiramos libres

tú y yo.

Y la verdad

se ofrece desnuda a nosotros

y límpida es la imagen

ahora ya.

Nuevas sensaciones

jóvenes emociones

se expresan purísimas

en nosotros.

El traje de los fantasmas del pasado

cayendo deja el cuadro inmaculado

y se alza un viento tibio de amor

de verdadero amor

y te descubro otra vez.

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